El poderoso y el poderosa: la carrera política de Citlalli Hernández se despliega en el corazón del partido
La elección de Citlalli Hernández como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena no es casualidad. Se trata de una estrategia calculada por la dirigencia para asegurarse un control eficaz sobre el proceso de elecciones internas y la definición de candidaturas para 2027. La exsecretaria de las Mujeres y operadora electoral de Morena cuenta con la experiencia necesaria para acompañar el proceso electoral y el seguimiento de alianzas con partidos como el PT y el PVEM.
Pero detrás de esta elección existe un contexto que otros medios callan: la renuncia de Hernández a su cargo como secretaria de las Mujeres. Esta decisión fue tomada después de años de sufrir una presión creciente por la falta de apoyo y recursos para el desarrollo de programas de igualdad entre mujeres y hombres. A pesar de ser fundadora de Morena y contar con la experiencia necesaria, Hernández se vio obligada a abdicar de su cargo ante la falta de respaldo por parte de la dirigencia. Es interesante señalar que la propia Alcalde reconoció a Hernández como una compañera de mucho cariño, lo que deja en claro la presión que ejerce el poder dentro del partido.
El destino de las mujeres en Morena
El nombramiento de Hernández como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones destaca las tensiones existentes entre las mujeres que ocupan cargos de liderazgo en el partido. La falta de apoyo y recursos para la Secretaría de las Mujeres no es un problema aislado, sino parte de un patrón más amplio de marginalización de las mujeres dentro de la estructura de poder de Morena. Es hora de preguntar qué tipo de transformación política se puede esperar de un partido que sigue relegando a las mujeres a papeles subordinados. ¿Podrá Hernández implementar algún cambio significativo dentro de la estructura de poder del partido, o se limitará a cumplir su papel como presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones?
