Impunidad en fiscalías: el obstáculo que ve la CIDH para superar crisis de desaparecidos en México

La herencia sangrienta de Rubén Rocha en Sinaloa

La entidad de Sinaloa, bajo el liderazgo de Rubén Rocha Moya, ha cerrado el año 2025 con un aumento significativo en los índices de violencia, según las cifras oficiales. Esto es particularmente alarmante en lo que respecta a los homicidios dolosos, que han experimentado un incremento preocupante. La pregunta que surge es: ¿cómo es posible que, a pesar de las promesas de seguridad y bienestar, la violencia siga escalando en una de las entidades más emblemáticas del país? La respuesta puede estar en la forma en que se han abordado los problemas de seguridad en la región, donde a menudo se prioriza la retórica sobre la acción efectiva.

Los datos no mienten: Sinaloa ha experimentado un aumento en delitos del fuero común, lo que incluye no solo homicidios dolosos, sino también otros crímenes que afectan directamente la calidad de vida de los ciudadanos. Esto pone en evidencia la necesidad de una revisión profunda de las estrategias de seguridad implementadas hasta el momento. ¿Qué ha fallado? ¿Por qué, a pesar de los esfuerzos, la violencia persiste y parece incluso estar en aumento? La falta de transparencia y de rendición de cuentas en la implementación de políticas de seguridad es un tema que merece ser explorado con detenimiento. Es crucial entender que la seguridad no se logra solo con discursos, sino con acciones concretas y efectivas que aborden las raíces profundas de la violencia.

La cuenta pendiente de seguridad en Sinaloa

La herencia de violencia y delincuencia que deja Rubén Rocha Moya en Sinaloa es un recordatorio claro de que la seguridad no puede ser un tema secundario en la agenda política. Es hora de que los líderes políticos y la sociedad en general asuman su responsabilidad en este tema. La ciudadanía merece saber qué se ha hecho mal y qué se puede hacer mejor para garantizar su seguridad. La exigencia de más y mejor información sobre las políticas de seguridad, así como una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones relacionadas con la seguridad, pueden ser pasos importantes hacia el cambio. Los ciudadanos deben hacerse escuchar y demandar acciones concretas, no solo promesas. La seguridad de Sinaloa, y del país en general, depende de la capacidad de sus líderes para escuchar y actuar de acuerdo con las necesidades reales de la población.

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